Una vez estaba en una feria y pregunté el precio de unas monedas. No me interesaban, así que no las compré. El me miró y me la regaló. Después se me mezcló con otras dos monedas idénticas y no supe cual era. Perdí una y me quedé con dos. Esa es la historia de mis monedas de la suerte.

Cuando recibí ese regalo sentí que existía gente buena en el mundo.
2 comentarios:
curiosa historia jeje. pero dan a entender el valor que pueden llegar a tener los objetos mas comunes.
cada uno le da el valor que quiere a sus pertenencias. por lo que significan y representan.
tengo muchos elementos de valor sentimental enorme, pero ninguno que represente "suerte".
muy linda la entrada pat. un beso ^^
Si, yo me encariño con las cosas por el valor emocional que tienen. Hasta he llorado la perdida o rotura de algo.
Besotes ^^
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