
Como un ala negra tendí mis cabellos
sobre tus rodillas.Cerrando los ojos su olor aspiraste
diciéndome luego:
-¿Duermes sobre piedras cubiertas de musgos?
¿Con ramas de sauces te atas las trenzas?
¿Tu almohada es de trébol? ¿Las tienes tan negras
porque acaso en ellas exprimiste un zumo
retinto y espeso de moras silvestres?
¡Qué fresca y extraña fragancia te envuelve!
Hueles a arroyuelos, a tierra y a selvas.
¿Qué perfume usas? Y riendo le dije:
-¡Ninguno, ninguno!
Te amo y soy joven, huelo a primavera.
Este olor que sientes es de carne firme,
de mejillas claras y de sangre nueva.
¡Te quiero y soy joven, por eso es que tengo
las mismas fragancias de la primavera!
Juana de Ibarborou.
"Te amo y soy joven, huelo a primavera." Me gustó muchísimo esa frase. Muchos la usaron con el comienzo de la nueva estación. Sin embargo, la primavera que surge a consecuencia del amor puede nacer en el frío invierno. Esa es la más bella primavera que nos puede dar la vida.
Como dice mi cuento de Isaac Asimov preferido:
"es que las mujeres a veces nos enamoramos". (Dra. Susan Calvin al final de "Satisfacción garantizada")















