

Me invitaron al cine. Fuimos a ver "El extraño caso de Benjamín Button". Me gusta Brad Pitt. Es un hermoso Louis en "Entrevista con el Vampiro". La película está bien. Últimamente todas las que veo son películas tristes. Tal vez soy yo la que sólo ve el lado triste y siente tristeza. La película me pareció toda triste. Hasta el tipo al que le cayó un rayo.
¡Ja! Yo siempre dije que no iría al cine a ver una película "de llorar" y terminé ahí, mirando esa. Pinche suerte la mía. Para colmo de males, no podía evitar llorar, porque la película era muy hermosa. Si, por supuesto que me gustó. Estuve "snif, snif" toda la película porque no quería llorar.
Se me cayeron dos lágrimas antes de que pudiera evitarlo y me obligué a pensar en cosas desagradables para que no volviese a suceder. Me distraía con tonterías para no meterme demasiado en la historia. Funcionó bastante bien, aunque al finalizar vi que tenía los ojos rojos. Suerte que no se me corrió el delineador de los ojos.
La gente mala no llora con las películas. No llora nunca. Yo no lloro. Jamás. Never in the life.
Al salir fuimos al casino. A ese nunca había ido. Yo sólo fui a uno que estaba dentro de un shopping para "autentificar" mi mayoría de edad cuando cumplí dieciocho años. Entré por una puerta y salí por la otra. Me pareció aburridísimo.
Entramos. Adentro solo hay slots y un par de mesas de ruleta que no tienen a un tipo diciendo "no va más". Todo es computarizado. Yo no tomo alcohol. Yo no apuesto dinero. Yo creo que me tengo que comprar una vida mejor para mi próxima reencarnación.
En el segundo piso era más de lo mismo. Me gustó la escalera con alfombra roja. El tragaluz del techo tenía los signos del zodiaco. Capricornio siempre es igual. No me gusta la cabra.
La gente estaba muerta delante de las máquinas de apuestas. Parecía una película de zombies muy aburrida, porque allí nadie te perseguía. Di vueltas alrededor de las personas sin que ellas notaran mi presencia. Me sentí un fantasma. Algunos de mis amigos querían apostar. Si no, no tenía sentido haber ido al casino en primer lugar, je je. Lo de la curiosidad científica es un argumento que sólo yo parezco esgrimir.
Me senté cerca de ellos en la mesa de la ruleta. El hombre a mi lado era un jugador serio. Me dio tristeza pensar que un trabajador se gastara el salario en boberías. Al fin y al cabo, todo en la vida son simples banalidades. Yo no soy juez. Ni siquiera puedo llegar a ser testigo. Mi visión suele estar distorsionada. Está bien, que se gaste la plata en lo que quiera.
Me aburrí y decidí tener una visión panorámica. Todos los que estaban allí me parecían personas tristes. Por algo estaban allí solos y sin reírse. ¿Quién gastaría su dinero sabiendo que "la casa siempre gana"? Lástima que no se los pude preguntar. Me gusta hacerle preguntas a las personas. He aprendido mucho de esa forma. Me distraje de estos pensamientos jugando de mentiritas con Soledad (lo sé, soy re niña. Como a los locos, "me corren para el lado que disparo"). Perdimos. Afortunadamente no apostamos dinero. Los que nos rodeaban empezaron a sospechar que nos estábamos riendo de ellos (ya lo dije, yo me estaba aburriendo. No tengo la culpa de que se parezcan a políticos, o que tengan manías de apostadores como las que vi en CSI Las Vegas). Estaban en lo cierto.
Salimos nuevamente a la calle. Dimos una vueltas y acabamos en la misma esquina donde empezamos a divagar. Ya era viernes 13. Me desilusioné al mirar el cielo y ver que no había luna llena.
Mientras dábamos vueltas en torno a una esquina, vi a una conocida deportista. Quise sacarme una foto con ella. Los únicos extraños con los cuales uno puede fotografiarse son personas famosas. A mi me gustaría sacarme fotos divertidas con desconocidos. Después inventaría historias sobre sus vidas y publicaría un libro. Lo sé. Eso fue un divague momentáneo. Prometo que volverá a ocurrir.
Cris es boxeadora. Se llama Cristian Namús. Es campeona mundial en su peso. Ese día había ganado una pelea importante y yo no lo sabía. Me hubiese gustado felicitarla. Alejandro me sacó una foto con ella (¡muchas gracias Ale!).

Si, Cris es la más alta y musculosa. Es muy simpática. Eso lo decía sólo con verla en televisión. No me digan interesada, jajaja. Soy interesada a veces, pero no estamos hablando al respecto.
¡Foto, foto, foto, foto! ¿Seré flogger?
Volvimos a casa. El ómnibus que nos tomamos estaba lleno. ¿De donde vendría la gente a esa hora de la madrugada? Era jueves. ¿Acaso nadie trabaja?
El chofer del colectivo no se dirigía hacia donde a mi me convenía. Ese no era su destino. Me tuve que tomar un taxi para llegar a mi hogar. ¿Alguien compartirá mi destino alguna vez? El taxista (no tachero ni taximetrista. Eso lo aprendí en la radio) era un viejito bueno. No hablamos. El viaje era corto. No tenía mucho que decir (yo, el tipo no sé) . El hombre esperó a que entrara. Nadie me cree que soy mala. Está bien. No lo soy ni lo seré nunca. No me gusta
Llegué a casa. Me acosté y leí un cuento de King: "El umbral de la noche" tiene cuentos buenos y otros no. El que leí no me gustó mucho. Hace tiempo, uno de esos cuentos me hizo sentir idiota por algo que había hecho. Fue raro. Sentí que el libro me había insultado metafóricamente. Debo dejar de ingerir alucinógenos. Ahora recordé que yo no consumo drogas. Mmm... debo empezar a hacerlo.
Me gustó salir después de tanto estudiar. Además, la compañía era excelente.
Si aparecés en esta entrada, te dedico el post.