
Hace tiempo fui a un Concierto de Poesía del Barroco Hispanoamericano. La selección fue maravillosa. A la mayoría de los poemas no los conocía. Aún hoy recuerdo el momento en que las oí por primera vez en la voz de aquellos trovadores.
Francisco de Quevedo fue el elegido para comenzar y finalizar la velada que tuve el privilegio de presenciar. Me gusta la temática de los dos primeros sonetos (el primero no formaba parte del repertorio). El tercero tuve el placer de escucharlo en vivo. Fue un momento inolvidable.
FRANCISCO DE QUEVEDO
SALMO XIX
¡Cómo de entre mis manos te resbalas!
¡Oh, cómo te deslizas, edad mía!
¡Qué mudos pasos traes, oh, muerte fría,
pues con callado pie todo lo igualas.
Feroz, de tierra el débil muro escalas,
en quien lozana juventud se fía;
más ya mi corazón del postrer día
atiende el vuelo, sin mirar las alas.
¡Oh, condición mortal! ¡Oh, dura suerte!
¡Que no puedo querer vivir mañana
sin la pensión de procurar mi muerte!
Cualquien instante de la vida humana
es nueva ejecución, con que me advierte
cuán frágil es, cuán misera, cuán vana.
SALMO XVII
ENSEÑA COMO TODAS LAS COSAS AVISAN DE LA MUERTE
Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.
Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del yelo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte;
vencida de la edad sentí mi espada.
Y no hallé cosa en qué poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE
SONETO
Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi lllama la agua fría,
y perder el respeto a la ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejarán, no su cuidado,
serán ceniza, mas tendrá sentido,
polvo serán, mas polvo enamorado.