Capítulo 2:
2:1 Escribí la entrada anterior por un compañero de facultad (y de carrera, además) que me gustaba y consume marihuana. Si, me gustan siempre el mismo tipo de hombre. A él le parece bien lo que hace, por eso lo digo acá. Si alguien lee esta entrada, ya sabe de quien hablo porque me encargué de nombrarlo y poner ojos de boba al hablar de él. Como siempre, me encanta enamorarme y busco víctimas a diestra y siniestra.
2:2 El problema fue otro. Me re gustaba, y creí que con el iba a resolver cierta cuestión que complica mi existencia. Ah... yo y mis "grandes problemas"... Si este muchacho se hubiese dado cuenta de todo lo que me estaba pasando, o bien salía corriendo, o se enamoraba completamente de mi. Me gusta pensar que podría haber pasado lo segundo. Me encargué de utilizar mi máscara más cerrada y confundirlo al extremo. Al tiempo que le revelaba completamente mi ser, le mostraba qué tipo de personajes puedo interpretar. Tenía miedo de mostrarle mi alma. Estuve a punto de hacer cosas que no hubiese hecho en mi sano juicio, y por las cuales mis amigos me llamaron la atención. Estaba peligrosa. Estaba "más desinhibida", para utilizar las palabras de Nancy.
2:3 Abandoné el blog porque surgió algo que me aflige mucho. Sé que muchas veces me expresé escribiendo lo triste que me sentía. Bueno, ahora es en serio. Está pasando algo feo en mi vida, que aunque no me pasa directamente a mi, es como si fuese así. La vida me parece algo FUGAZ. Esa palabra guía mis días. No me importa nada, porque todo es fugaz, nada permanece, nada controlamos. Es estúpido. Nada tiene sentido sabiendo que hay cosas que nos pasan porque si. Estoy mucho más triste que la primera mitad del año (ah, si... tuve una racha muy fea que oculté con sonrisas y que fue mucho más profunda que todas las que había tenido hasta ahora). Lo manejo como una adulta, cosa extraña en mi, que no dejo de ser la niña inocente esa a la que todo le afecta y que vivió por años en una cajita de cristal. Tengo que mantener la fachada todo el tiempo, pretendiendo que mi vida es perfecta cuando hay algo que me recontra jode las pelotas y estoy atada de manos. Como dice María, "siempre estamos bien para el afuera".
2:4 Quiero coger y que no me importe nada. No te diste cuenta que quería usar las drogas, el alcohol y sobre todo el ssexo para olvidarme de todo, y que para mi eras sólo el medio para conseguir todas esas cosas. No me conocías, ni me conocés, por lo que no hubieses preguntado que me pasaba. No entendiste nada, puto. Seguís sin entender que yo quería dejar de pensar, y vos eras perfecto para eso. Me quería lastimar, quería tener otras cosas por las que preocuparme, quería dejar que la vida fuese fugaz y que las cosas pasaran sin que me importe una mierda.... Quería que vos estuvieras ahí para vivir una existencia paralela contigo, en la que todo es perfecto y cogemos sin vueltas.
2:5 Prendo la pc y me conecto a internet para no pensar, porque es lo único que me distrae. Abro facebook y a veces cierro el chat para que no me hablen. Miro imagenes, o cosas bobas, que no me exigen utilizar el cerebro. Miro la nada. Pierdo el tiempo acá para no pensar. No escribo en el blog porque en La Guadaña nunca mentí.
2:6 Necesito sacarme tanta tristeza de adentro y no sé como.
2:7 No quiero nada, porque ahora nada me importa. En estos momentos necesito un milagro. No puedo rezar, mi corazón está muy destrozado. Tengo miedo a lo que pueda pasar.
2:8 Estoy llorando. Por eso no escribo. Podría utilizar el blog para escribir cosas alegres que nada tuviesen que ver con lo que pasa, podría decirlo todo y desahogarme. No puedo hacer ninguna de esas cosas. Estoy en el límite.
2:9 Te quiero demasiado.
Hola, soy Patty. Escribí acá hace mucho tiempo. La Guadaña empezó siendo algo, se transformó en otra cosa y ahora no sé.
Mostrando las entradas con la etiqueta Revelaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Revelaciones. Mostrar todas las entradas
viernes, 31 de agosto de 2012
domingo, 1 de julio de 2012
Revelaciones: Capítulo 1
Apocalipsis. Libro de las Revelaciones
1:1 Una vez fui cómplice de un robo. Teníamos ocho años. Una amiga se robó un hámster de una veterinaria y yo salí corriendo con ella. En realidad me di cuenta una cuadra más adelante que lo había robado porque yo no la había visto en el momento del hurto. El bicho se murió un par de días después. Tomé la comunión y no confesé ese pecado.
1:2 Años después, me robé un anillo de una casa de cotillón. Yo ya era mayor de edad. El anillo saldría dos pesos (lo que salen tres caramelos). Lo hice para ver qué se sentía robarse algo. En ese momento no era muy cristiana, y quería saber si sentía algo. No puedo decir exactamente qué sentí los siguientes minutos.
1:3 Por más que no hubiese infierno, aunque Dios no me castigara instantáneamente por mis actos, robar no está bien. No me sentí culpable. No temí un castigo de la autoridad. Simplemente, no estaba bien robar. Lo pensé y me di cuenta que era una estupidez apoderarse de algo que no es tuyo. Me imaginé un mundo anárquico tan sólo porque me había quedado con un anillo de plástico color violeta sin pagarlo (el cual me acabo de poner sin motivo). Quedarse con algo que no te pertenece no tiene sentido. No sé explicarlo. Capaz que soy demasiado buena o muy idiota.
1:4 Nunca le conté a nadie lo del hamster ni lo del anillo. Soy de contar las cosas que me pasan, pero esto me lo había guardado.
1:5 Una vez me quise casar con alguien. Nunca fuimos novios ni nada. Nuestra amistad era extremadamente formal. Sólo con esa persona me imaginé que podría casarme. Físicamente no me atraía, la cosa venía por otro lado. No sé si él se casaría conmigo. Quizá si, quien sabe. Hace tiempo que no sé nada sobre él.
1:6 A veces, cuando paso por ciertos lugares, temo volverlo a ver. Me avergüenza un poco saber que pensé en él de esa forma por un tiempo. Me da miedo volver a pensarlo.
La Biblia, en formato Lego.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
