Hola. ¿Cómo estás? Es extraño volver por acá, a un lugar que albergó tantas historias y tantas emociones.
Volver al blog me removía muchos cosas internas difíciles de explicar a quienes no están en mi círculo más intimo, ese que integran unas poquísimas personas. A los más cercanos, a los más empáticos y a los más compasivos, no tengo que explicarles nada. Ya saben todo o lo intuyen. Al resto tampoco, así que me voy a ahorrar las explicaciones.
Mis ganas de... escribir y de todo lo demás, fueron y vinieron. Algunas nunca regresaron. A mi me pasa igual. A veces me voy de ciertos lugares y no regreso, porque elegí otros caminos, porque no es el momento, porque no quiero hacerlo.
¿En qué estoy ahora? Que complejo. La vida me usó para trapear el piso, me ahogó en un balde y me retorció hasta dejarme seca, sin lágrimas. Luego de que terminó conmigo, me lavó y me tendió en el sol, para que volviera a sentir calor en mi corazón.
No puedo evitar leerme de afuera, como si fuese una lectura anónima en tiempo real.
Tengo muchas palabras para tirar sin orden.
Síndrome del impostor, multipotencial, compasión, proceso, apertura, amigos, improvisación, comunicación, amor, reconciliación, perdón, perspectiva, desorden, ansiedad, felicidad, viajes, cambios, soledad, comprensión, encuentro, exigencia, papelería, talleres, impotencia, enojo, tristeza, acumulación, negación, prejuicios, salud mental, bienestar, humor, comedia, conocimiento, elecciones, alejamiento, grupo.
Significa todo y nada. Muchas veces pensé en cerrar el blog y no lo hice. Ni siquiera volvía a la página. las imágenes caídas le dan un aspecto de lugar abandonado y polvoriento. Como una casa con peligro de derrumbe, un lugar habitado solamente por fantasmas y ratas o un terreno abandonado. En el pasado existió vida en ese lugar, por motivos que desconocemos fue olvidado y ahora está ahí, a la espera. La espera eterna.
Si googleaste mi nombre y llegaste acá, quiero que sepas que no soy esa persona. Apenas suba esta entrada, tampoco seré la misma. Cambio constantemente, como el aire que entra a mi cuerpo y se transforma, o el tiempo, que se va y no regresa. Cuantas frases profundas para decir que si pensás que soy esta que escribe acá, estas en lo cierto y estás equivocado al mismo tiempo. Yo soy, no importa lo que escriba o lo que veas. Voy a seguir siendo hasta que me muera y con suerte, después seguiré siendo un recuerdo, independientemente de que lo que los demás piensen sea o no correcto.
Y si pusiste mi nombre en el/los buscador/es... Gracias. Gracias a ti, seas quien seas, por pretender perjudicarme o por rendirle tributo a tu curiosidad. Gracias. Sé que existo y persisto.
Soy más activa en formatos cortos, como una historia de Instagram, donde comparto cosas que hacen otres (si, ahora escribo con la E también). Te invito a seguirme si querés, ahí me muestro con otras facetas. Unir todas mis máscaras es una tarea titánica que sólo dos personas han logrado cumplir. A ambas, mi agradecimiento eterno y mi amor infinito.
Dejo un enlace a un ARTÍCULO sobre Michael Schwan, un fotógrafo de lugares abandonados. Ilustro esta artículo con una foto suya. Tiene un proyecto que se llama THE BEAUTY OF DECAY (La belleza del deterioro)

