En particular, esta leyenda nos recuerda que a los sueños no deben confundirse con la realidad.

"Habían pasado algunos años. Manrique, sentado en un sitial, junto a la alta chimenea gótica de su castillo, inmóvil casi, y con una mirada vaga e inquieta como la de un idiota, apenas prestaba atención ni a las caricias de su madre ni a los consuelos de sus servidores.
- Tú eres joven, tú eres hermoso - le decía aquella-. ¿Por qué te consumes en la soledad? ¿Por qué no buscas una mujer a quien ames, y que amándote pueda hacerte feliz?
- ¡El amor!... El amor es un rayo de luna - murmuraba el joven.
- ¿Por qué no despertáis de ese letargo? - le decía uno de sus escuderos -. Os vestís de hierro de pies a cabeza; mandáis desplegar el aire vuestro pendón de ricohombre, y marchamos a la guerra. En la guerra se encuentra la gloria.
- ¡La gloria! La gloria es un rayo de luna.
- ¿Queréis que os diga una cántiga, la última que ha compuesto mosén Arnaldo, el trovador provenzal?
- ¡No! ¡No! - exclamó por último el joven, incorporándose colérico en su sitial-. No quiero nada...; es decir, sí quiero, quiero que me dejéis solo... Cántigas..., mujeres..., glorias..., felicidad..., mentiras todo, fantasmas vanos que formamos en nuestra imaginación y vestimos a nuestro antojo, y los amamos y corremos tras ellos, ¿para qué?, ¿para qué? Para encontrar un rayo de luna.
Manrique estaba loco; por lo menos, todo el mundo lo creía así. A mí, por en contrario, se me figura que lo que había hecho era recuperar el juicio."
Gustavo Adolfo Bécquer.
Rima LXIX
Al brillar un relámpago nacemos,
Al brillar un relámpago nacemos,
y aún dura su fulgor cuando morimos;
¡tan corto es el vivir!
La Gloria y el Amor tras que corremos
sombras de un sueño son que perseguimos;
¡despertar es morir!
Gustavo Adolfo Bécquer.
Fuente: "Despertar es morir" (sobretodo, gracias por la imagen)








