
A veces quisiera pelearme con alguien. Hace años que no lo hago. Aun recuerdo mi última pelea. Fue en el de liceo (te acordás, ¿verdad?).
¿Por qué la gente no se pelea? No entiendo la hipocresía de las personas. ¿De qué sirve? Tal vez por esa razón nunca llegue a comprender las reglas no escritas para vivir en sociedad. Quizás no sea apta para vivir entre las personas...
No entiendo a la gente que se pelea sin palabras. Aquellas personas que de un día para otro dejan de comunicarse así sin más, a pesar de que en algún tiempo fueron unidas por estrechos lazos de amistad. No entiendo cómo personas que se llevan bien dejan de hablarse sin ningún motivo.
A veces pienso en los amigos que he perdido. Recuerdo a personas que, por razones que desconozco, se alejaron más y más. Quisiera que todo volviera a ser como antes. Me gusta pensar que el tiempo no pasó y que nuestra amistad se mantiene inalterada. Sin embargo, sé que no es cierto. Si volvieran, no serían las mismas personas. Aunque no hubiesen cambiado, yo no soy la misma que en ese entonces. El afecto que nos unió en algún momento pudo no haber cambiado, pero el tiempo hizo que yo viera las cosas de otra forma.
Es imposible no querer a alguien con quien compartiste momentos inolvidables. A quien estuvo contigo cuando necesitabas que te escucharan, que te comprendieran. Los recuerdos van a convivir conmigo por siempre.
El problema es cuando esos recuerdos te hacen daño.
Reuní todas las ganas que tenía de verte, todas las esperanzas de que volvieras y mis anhelos de que todo vuelva a ser como era antes. Mi querida amiga, en caso de que estés leyendo mis palabras, quiero decirte algo: adiós.
Me despido.
No voy a volver a buscarte. No quiero volver a verte.
Hasta siempre.





