este blog la web

jueves, 17 de enero de 2008

Hipocresía

- ¿Cómo se confiesa el acusado?
- Culpable, su señoría.

Si, lo admito. Soy una hipócrita*. En la mayoría de las ocasiones que di rienda suelta a mi lengua para que fuese capaz de expresar mis sentimientos y mis pensamientos, me vi enfrentada a situaciones desagradables. No, claro que no me considero poseedora de la verdad universal, todo lo contrario. ¡Cómo me hubiese gustado que me cuestionaran! Directamente me ignoraron, no quisieron escucharme. Cuando hablaba de cosas que para mi eran importantes, o al menos interesantes, me encontraba frente a alguien sin educación, incapaz de escuchar lo que tenía que decir. Sólo gracias a una gran fuerza de voluntad no tomé del cuello a todos y cada uno de esos ignorantes y les escupí en la cara todos los adjetivos que los califican. ¿Es que acaso estamos tan inmersos en nosotros mismos que no queremos saber que tienen que decirnos los demás? Probé una amplia gama de temas antes de rendirme definitivamente.

Si, al final aprendí que es la hipocresía. Cuando tengo deseos de hablar sobre algo, me callo, aunque eso implique morder mi lengua hasta sentir como la sangre corre por mi boca. De vez en cuando, vuelvo a creer en los seres humanos y me muestro como soy realmente: cuestiono, comento, concuerdo, discuto, escucho. Converso.

No me hace bien ser hipócrita, pero tampoco es algo que me hace demasiado daño.

El mundo es un asco.

* Hipocresía: Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los realmente sentidos.


No hay comentarios.: