Al leer la frase me di cuenta que resumía mi sensación al respecto de las elecciones. Cuando elegís algo, indirectamente estás dejando de lado toda la amplia gama de opciones que tenías. En casos donde elegir era algo muy importante llegué a hacer listas con ventajas y desventajas. En ocasiones menos trascendentales para mi futuro, también armé listas imaginarias en mi mente. Sé que fue así si me pongo a analizarlo.
Pienso cuando me conviene ser sincera. Ese es un camino de no retorno. Una vez que muestre mi corazón, ya no podré seguir ocultándome tras mis máscaras.
A veces analizo qué tanto debo querer a la gente. Si ese cariño no es correspondido, yo soy la única que sufre.
Mi gran duda es si voy a arrepentirme después de elegir algo. Me he pasado horas cavilando sobre cuestiones importantes para mi, pensando en si después me arrepentiré de mis elecciones. En los casos en los cuales no estoy segura, prefiero no elegir ningún camino y seguir donde estoy, sabiendo que la puerta sigue abierta, que aún puedo elegir.
Acabo de recordar una rima de Bécquer que me gusta.
LX
Mi vida es un erial,
flor que toco se deshoja;
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja.
Gustavo Adolfo Bécquer.
En la rima, el autor dice que su vida es como un campo infértil, en el que nada puede crecer. Inútiles son sus esfuerzos por cambiar esto, ya que por más que intente hacer algo, le sale todo mal. Al final analiza el hecho de que alguien quiera perjudicarlo. Su vida es triste y dolorosa. Eso es algo que se ve de continuo en sus poemas.
En mi opinión, es porque la vida en sí es triste. Tenemos que esforzarnos en ver las cosas hermosas que posee e intentar disfrutar de eso.



