Hoy La Guadaña cumple cuatro años. No imaginaba siquiera que iba a seguir existiendo este espacio.
En el año que terminó, escribí mucho menos que antes. Cambiaron muchas cosas en mi vida y crecí, que es lo más importante. En este año escribí cosas en el blog que voy a censurar, por primera vez. Si algo aprendí en 2011, es que cuando alguien no te hace bien, lo tenés que sacar de tu vida. Hice eso con amigos y conocidos que no me hacían feliz. Gente que estando a mi lado, me hacía sentir vulnerable, sola, inexistente.
En todo este tiempo aprendí que la gente buena está ahí, sólo que yo suelo rodearme de las personas equivocadas. Ahora dejo que se me acerquen quienes le dan luz a mis días.
Sé que la vida no nos da nada, que después de la muerte, no tenemos "más allá". Sé que la parca nos puede llevar cuando quiera y que lo único que yo quiero hacer es vivir felizmente, haciendo lo que más me gusta, riéndome mucho, y disfrutando de quienes quiero.
Me gustaría haber podido ayudar a más personas este año. Perdí un amigo que apreciaba mucho, alejé aún más a otros... Esas cosas no debieron haber pasado.
Mi 2011 fue hermoso y raro, como yo, que no soy normal. Espero no serlo jamás.
Gracias a todos los que leen este blog. Esta entrada que intento escribir minutos antes de que finalice mi cumpleaños, el cual festejé dando clases, estudiando, corriendo y comiendo un pedacito de chocolate. Gracias Martin, que seguís leyendo mis divagues y aconsejándome sobre todo, a Jose y Oscar, que entraron al mundo violeta y extrañamente, siguen volviendo.
Les regalo mi canción preferida, con la que bailé, corrí y canté miles de veces, y que uso para despertarme. Nadie sabe lo mucho que me gusta esta canción, hasta ahora.
El trébol es para desearles suerte.
Gracias por todo.
Ríanse mucho y sean felices.






