
¿Cuántas veces me he ocultado bajo una máscara?
Tengo máscaras para estar con gente que no me agrada. Son tan bellas y perfectas que muchas personas se han acostumbrado y creen que es mi verdadero rostro. No es así. Basta con mirar mis ojos para saber qué es lo que pasa detrás de mi burdo disfraz.
Me gusta mirar a las personas cuando les hablo. Así sé si ellos se ocultan al igual que yo. La mayoría no tiene máscaras ni miradas profundas. Hay quienes poseen ambas cosas. Esas son personas encantadoras, llenas de secretos y misterios. Aparentan para los estúpidos y hablan para los sensibles. Criaturas adorables que deben esconder sus rostros para evitar ser descubiertos por aquellos que no lo merecen.

Ultimamente he pensado mucho en máscaras. Había dejado de usarlas. En estos días debí rescatar algunas para ocultar mis sentimientos. Las reglas impuestas por la sociedad me ponen triste. Ojalá viviese en una montaña, aislada, sola. Yo y mi verdadero rostro mirando las estrellas.
Él también se oculta bajo una máscara. Lo sé porque lo he visto sin ella. He mirado dentro de esos ojos oscuros y contemplado los sentimientos que hay detrás. Ambos seguimos usándolas, a pesar de todo.
Cuando estoy sola rodeada de extraños con mi coraza puesta me pregunto por qué todo tiene que ser tan complicado. Supongo que sólo existe una respuesta. Es una pena que la desconozca...
Tengo máscaras para estar con gente que no me agrada. Son tan bellas y perfectas que muchas personas se han acostumbrado y creen que es mi verdadero rostro. No es así. Basta con mirar mis ojos para saber qué es lo que pasa detrás de mi burdo disfraz.
Me gusta mirar a las personas cuando les hablo. Así sé si ellos se ocultan al igual que yo. La mayoría no tiene máscaras ni miradas profundas. Hay quienes poseen ambas cosas. Esas son personas encantadoras, llenas de secretos y misterios. Aparentan para los estúpidos y hablan para los sensibles. Criaturas adorables que deben esconder sus rostros para evitar ser descubiertos por aquellos que no lo merecen.

Ultimamente he pensado mucho en máscaras. Había dejado de usarlas. En estos días debí rescatar algunas para ocultar mis sentimientos. Las reglas impuestas por la sociedad me ponen triste. Ojalá viviese en una montaña, aislada, sola. Yo y mi verdadero rostro mirando las estrellas.
Él también se oculta bajo una máscara. Lo sé porque lo he visto sin ella. He mirado dentro de esos ojos oscuros y contemplado los sentimientos que hay detrás. Ambos seguimos usándolas, a pesar de todo.
Cuando estoy sola rodeada de extraños con mi coraza puesta me pregunto por qué todo tiene que ser tan complicado. Supongo que sólo existe una respuesta. Es una pena que la desconozca...















