
Antes creía que sólo las personas sensibles, las que gustaban de la escritura, los soñadores, los locos y demás personas poco usuales eran las que se veían afectadas por este mal. Afortunadamente, descubrí que no es así. Cuando el hechizo es poderoso, cuando se hace correctamente, son pocos los que pueden evitar caer bajo el poder mágico de las palabras.
La personas están dispuestas a dejarse maravillar. Es más, quieren hacerlo. Es hermoso saber que alguien te quiere y desea abrir su corazón y mostrarte sus verdaderos sentimientos. Es uno de los regalos mejores regalos que se pueden recibir.
Las palabras no tienen que ser directas. "Te quiero", muchas veces dice menos que "quería saber cómo estabas" o "hace tiempo que no sé nada de vos". Esas palabras tímidas, que no dicen nada y al mismo tiempo lo dicen todo, son las que cuentan. Son oraciones que uno no sabe cómo serán recibidas, pero que están escritas con tanto sentimiento, que el amor consigue viajar a través de ellas.
Las palabras también pueden herir. Pueden producir mucho odio o tristeza... Hoy no deseo hablar sobre eso. La vida es demasiado corta para darle importancia a lo desagradable.
La belleza está ahí, en los detalles. En esas palabras que escriben los amigos.
Gracias. A todos aquellos que escribiéndome, me demostraron su cariño.


