
Lo conocí gracias a la Enciclopedia Encarta. Escuché "mientras se siente que se ríe el alma/sin que los labios rían" y me enfermé de amor. Una gran amiga cometió un crimen para remediar mi mal: pidió prestado un libro que nunca fue ni será devuelto. "Rimas y declaraciones poéticas" de la Colección Austral.
Ah... cuantas veces mi adorado Gustavo Adolfo me acompañó a lo largo de estos años. Cuando me enamoro, sus poemas expresan con gran exactitud mis emociones. Cuando sufro por amor, el me demuestra cuánto a sufrido y lloramos juntos nuestro desengaño. Cuando la vida me defrauda o el peso de la mortalidad me abruma, él está ahí para hablarme a través de sus hermosos versos.
Tengo otro libro de Bécquer. Las rimas se encuentran en otro orden y contiene varias leyendas. Algunas son muy buenas...
Sin embargo... Sin embargo a mi me gustan sus rimas. Todas y cada una. Con el correr de los años, según mi estado espiritual, mi favorita va cambiando. En fin... a él lo amo. Fue mi amor a primera leída.
Ni siquiera puedo contar las veces que leí sus rimas. Son sublimes.
"¡No me admiró tu olvido! Aunque, de un día,
me admiró tu cariño mucho más;
porque lo que hay en mi que vale algo,
eso... ni lo pudiste sospechar"
"¿A qué me lo decís? Lo se; es mudable,
es altanera y vana y caprichosa;
antes que el sentimiento de su alma,
brotará el agua de la estéril roca.
Sé que en su corazón, nido de sierpes,
no hay fibra que al amor responda;
que es una estatua inanimada..., pero...
¡es tan hermosa!"
"Como en un libro abierto
leo de tus pupilas en el fondo.
¿A qué fingir el labio
risas que se desmienten con los ojos?
¡Llora! No te avergüences
de confesar que me quisiste un poco.
¡Llora! Nadie nos mira.
Ya ves: yo soy un hombre... y también lloro."
"De lo poco de vida que me resta,
diera con gusto los mejores años,
por saber lo que a otros
de mí has hablado.
Y esta vida mortal y, y de la eterna
lo que me toque, si me toca algo,
por saber lo que a solas
de mí has pensado."
Hay un par de rimas que también me gustan... pero llegan demasiado a mi corazón y no me animo a transcribirlas. Tal vez... algún día...

