lunes, 11 de mayo de 2009

Sala 19, cama 11.

Sala diecinueve, cama once.

La mujer de los tacones rojos descendió del taxi. Miró un instante el viejo edificio antes de decidirse a entrar y con paso firme, se dirigió a la puerta principal.

Una vez dentro, parada sobre las baldosas blancas y negras, se sintió pequeña y perdida. Sintió frío, a pesar del cálido noviembre.

- ¿Podría indicarme dónde está la sala diecinueve? – le preguntó a una enfermera que pasó a su lado. Esta la miró sorprendida. Se notaba que la mujer no pertenecía a ese lugar.
- Seguí por este pasillo hasta al final y ahí doblá el corredor a la derecha. – dijo curiosa por saber a quién visitaría. “Acá tu ropa cara no significa nada”, pensó al verla tan arreglada.
- Gracias – respondió la dama, sonriéndole educadamente.

Laura esperaba escuchar algo. No sabía como iba a reaccionar ante los sonidos del lugar. Sin embargo, el silencio era aún más incómodo. Los medicamentos impedían que alguien se quejase y sólo oía el resonar de sus pasos.

A través de los ventanales que daban al jardín se podía ver a alguno de los pacientes en sus horas de recreo. Algunos caminaban, otros simplemente estaban sentados bajo el sol. Los rayos eran insuficientes y el calor no lograba entibiar sus corazones.

Las paredes no habían sido pintadas en un largo tiempo. Los pocos carteles existentes estaban amarillentos o rotos. Las plantas que adornaban el pasillo, marchitas. El lugar sufría de un notorio abandono.

Las salas se encontraban a ambos lados del corredor. Por la numeración, la que buscaba era una de las últimas. “Ojala las puertas estuvieran cerradas”, pensó mientras avanzaba.

En cada una de las habitaciones había veinte camas. Adentro, algunas personas se movían rítmicamente al compás de una música inaudible. Adelante y atrás, adelante y atrás. Otras, permanecían sentadas o acostadas, sin moverse siquiera. Una mujer despeinada la miró sin verla, como si estuviese observando la nada. Sintió como esos ojos la traspasaban, buscando algo que jamás encontrarían.

Un ruido la hizo estremecerse. A su derecha, un hombre delgado con un pijama celeste se golpeaba una y otra vez contra la pared.

- Vení, Fernando. No te hagas eso. – Un enfermero se acercó y lo tomó por los hombros, alejándolo de la puerta sin que el hombre opusiera resistencia.- Sentate acá. Tomá. Jugá con esto – le dijo entregándole una pelota de goma. Fernando empezó a apretarla una y otra vez. En ningún momento levantó la cabeza. Laura sabía que su mirada no estaba allí ni en ninguna otra parte.

Diecisiete.

Al igual que en las otras salas, en la diecinueve la puerta estaba abierta. “¿Lo reconoceré después de tanto tiempo?”, se preguntó antes de entrar.

Tenía el cabello blanco. Estaba más flaco. Sentado en la cama, parecía esperar a alguien. Tal vez la esperaba a ella.

Se acerco sin ver a los demás. Era mejor intentar olvidar donde se encontraba.

- Papá, soy yo.- de pronto su voz tenía veinte años menos. Él no se inmutó.
- No recuerda nada, ni siquiera su nombre. Al principio era agresivo. Ahora ya no hace nada – dijo un enfermero que usaba una pulsera de plata.- ¿Usted es la hija? – preguntó, conociendo la respuesta.
- Si – dijo Laura sin apartar la vista de su padre. No se había movido desde que llegó.
- Está así todos los días. Desde que se levanta hasta que se acuesta. Es muy tranquilo.

Laura intentó recordar la voz de su padre. La última vez que lo había visto tenía seis años.

Tenía tantas preguntas que hacerle. Sin embargo, él no iba a responder. Deseaba abrazarlo. Estaba demasiado débil y no quería desmoronarse frente a un desconocido.

Se sentó a su lado y le dio un beso en la mejilla.
- Nos vemos mañana, papá.

- Gracias – le dijo al enfermero con los ojos vidriosos.
- Para eso estamos – respondió incómodo. En todos sus años ahí, jamás había visto a alguien que visitara al tipo de la cama once.



Ella se alejó, sabiendo que no volvería.

Patricia Santos Alvez.

domingo, 10 de mayo de 2009

Festival de Montevideo Fantástico IV


Nuevamente, vuelve a realizarse este hermoso festival en nuestro pequeño país. Lamento la poca difusión que se le da, ya que quienes lo organizan hacen un gran trabajo. Vi en la programación un par de películas que hace tiempo deseaba ver y que realmente valen la pena.


Este es el link de la página oficial del festival.




En caso de que no tengas ganas de leer, te resumo brevemente lo más importante.


Empieza el viernes 17 y termina el viernes 22 de mayo. Se realiza en el cine Universitario (Canelones 1280) en Montevideo. Allí se exhiben un montón de películas y cortos de terror y ciencia ficción. Los cortos y películas compiten y el último día se premia al corto y largo ganadores. Hay mesas redondas sobre temas afines, como Horacio Quiroga. La entrada es muy accesible. En el link hay una pequeña reseña de cada una de las películas que puede ser útil a la hora de elegir qué ver (algunas incluyen trailers).


"En vaaaarias salas." Frase de Jackie Rodriguez Strata. El cine tiene dos salas: Lumiere y Chaplin.

¡Feliz día, Mamá!




Ya saludé a mi amiga que es madre (y que permitió que sostuviera al primer nacido que fui a visitar a un hospital). Pensar que estuvimos juntas en 4º de liceo, Mari... También saludé a mi tía, que es la madre de mis primas Kaoru y Nathalett (y de Vlad, el que me ayudo con el blog...). A mi madre, a mi abuela y a mi tía Eugenia. Ahí se me acabaron los saludos.


Podría escribir una "Oda a mi madre" pero la poesía no es lo mío.


El día de la madre es todos los días.


Mi madre me recomendó que hoy no subiera mi cuento raro que le leí ("Me parece que eso no es muy adecuado para un día de la madre. Ponelo mañana en todo caso"). Igual me dijo que estaba lindo. En tu honor, mami, lo dejo para otro día.


¡FELIZ DÍA, MAMÁ!


sábado, 9 de mayo de 2009

Mi amiga Nurita.

A veces, el destino hace que conozcamos a personas que nunca hubiésemos esperado encontrarnos.

Fue así que un día me encontré con el blog de mi amiga Nurita. Leí unos pensamientos que compartía y que estaban muy bien expresados. Escribís muy bien, Nuria. Ojalá no dejes de hacerlo. La práctica hace al maestro.

La amistad es de esas cosas de las cuales nunca se sabe bien cuando comienzan. Sin embargo, ahí está. En otro continente, encontré a una gran amiga.

Me hace muy feliz saber que a alguien le importo. Jamás esperé que el blog me sirviera para conocer nuevos amigos. Hoy quiero agradecerte, Nurita, por hacerme sentir especial. Gracias por ser mi amiga.

Te quiero mucho y aprecio aún más tu amistad.

Siempre te voy a recordar cuando piense en mimos.

¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!
Es un honor que me dediques una entrada.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Promises


Las promesas están hechas para romperse.



Las promesas: ¿se hacen para romperse?


-No. No quiero que me prometas nada...



¡LAS PROMESAS SON PARA ROMPERSE!


-Pero... ¡me lo prometiste!


domingo, 3 de mayo de 2009

Hablando de Wolverine



Lo dije desde el principio: a mi me gusta Wolverine. Así que si voy a ver la película "solo de Wolverine", lo más probable es que me guste sólo porque aparece mucho tiempo Wolverine (no sé si quedó claro, pero es el que me gusta).

Quería ir a ver la película. Cuando recibí la invitación, no lo dudé. Me puse botas y mi mejor perfume para la ocasión (¡era Wolverine! Tiene un olfato animal).

Debo decir que la película no está tan buena como las otras de X-Men. Está rara. Lo bueno es que te dice el por qué del nombre "Wolverine", cuántos años tiene, de donde lo conoce a Striker, por qué no recuerda quien es, etc. A mi me gustó. Estuvo bien. Era mejor que quedarme en mi casa estudiando física (¡un sábado de noche!).

La película está bien si te gusta Wolverine, como a mi. Si no, pensalo. A mis amigos no les gustó. A Jackie Rodriguez Strata (comentarista de cine del informativo de canal 10) tampoco.


Tengo que decirlo:



NO ME GUSTA DAN BROWN, NO VOY A LEER "EL CÓDIGO DA VINCI" NI CUALQUIER OTRO LIBRO DE ESE HOMBRE. NO VOY A MIRAR LAS PELÍCULAS BASADAS EN LOS MISMOS.


(Soy una mujer de principios.)

viernes, 1 de mayo de 2009

Mi primer 1º de Mayo



Lo sé. No se dice "¡feliz día, feliz día!". ¿Y? Yo no hago lo que hace la mayoría. Lamentablemente mis padres no tomaron muy en serio mi propuesta de que me regalaran algo por MI PRIMER DÍA DEL TRABAJADOR.


¡FELIZ DÍA PATTY!





Empecé a trabajar en agosto de 2008. Paulo (en ese momento mi profe de matemática) me ofreció trabajar con él (tiene una academia particular donde se dictan clases de matemática, química, física e inglés) dando clases de química. Acepté sin pensarlo.



Hace poco me encontré con una amiga que no veía hace tiempo y me dijo: "vos siempre quisiste enseñarle a alguien". Desde el liceo traté de conseguir una alumna pero mis amigas preferían que les pasara los escritos de inglés. Le di clases al hermano de María (Maxi) y a otra ahí (Laura, ¿amiga?). Nadie me dejaba jugar a ser profe.



El problema está en que no parezco una profesora. Tengo pinta de alumna. Si mis alumnos conversan o se ríen, yo les sigo la corriente. No parezco muy mayor, así que cuando me ven dudan un poco de mi capacidad para enseñar. Después se dan cuenta que enseño bien y asunto arreglado.



Nota: yo trabajé gratis una hora vendiendo libros en la Facultad de Ingeniería con Yimmy y un par de días en un laboratorio de química analítica en la Facultad de Química con Lourdes. En ninguno de los dos me pagaban. Era "por amor al arte".



IMPORTANTE: "Servicio a la comunidad"



Si tenés dudas de química, física o inglés y te puedo servir de algo (mis conocimientos no son demasiados), estoy a tu disposición, mi queridísimo lector. Dirección de ciber consultas (100% free): pattyyos@hotmail.com


"La Guadaña" por el bien del prójimo.



Feliz día a todos aquellos que trabajan.