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lunes, 11 de junio de 2012

Game Over

Ray Bradbury, alguien que marcó fuertemente mis días, ha muerto. Segaron la espiga de trigo de tu vida... Hasta siempre, amigo mio.

Esta entrada no es para hablar de él. Desde que empecé el juego del abecedario, supe que después de terminarlo iba a escribir una entrada con este título: Juego terminado.

Empecé a jugar en julio. Estaba enferma en ese entonces y no lo sabía. Mirando hacia atrás, me doy cuenta que ahí ya había dejado de ser yo misma. Surgió algo que me hizo derramar lágrimas y que no me esperaba. Esta vez nadie estaba enfermo, sólo me dolía a mi. Ni siquiera la respuesta positiva que tuve tiempo después podía remediarlo. Recuerdo la amargura con la que lloré... Incluso ahora recordándolo, me vuelve a doler.

Enamorarse a veces no es como uno espera.  A mi primer gran amor lo recuerdo de forma diferente con el correr del tiempo: a veces con mucho cariño y otras con un poco de resentimiento. Otras personas no corren con la misma suerte: existe alguien que me embrujó por un tiempo y a quien todos te odian. Para mi estás muerto.

Pasaron muchas cosas en estos años que terminaron afectándome. Me sentía muy mal este año. Me faltaba alegría, no era yo misma. No podía respirar. No tenía ganas de nada.

Ahora estoy curada. Hace tres semanas me siento bien. Es más, ni recuerdo lo mal que me sentía antes. Es como si en esos momentos hubiese estado tan mal que mi mente ni siquiera tenía la fuerza para ver lo que sucedía y guardarlo en mi memoria. La gente que conocí este año me mira de forma diferente y piensa que enloquecí. Todo lo contrario. Así soy yo normalmente. Ellos habían visto una sombra de la persona que fui en algún momento.

Yo, la que siempre jugué con la locura, con la melancolía, con la muerte, y demás. Yo me di cuenta que tenía que pedir ayuda. Yo supe que esta vez era en serio y podía tener un final muy feo. 

Cuando empecé le conté a mis dos mejores amigos: A. y M. Mi familia lo sabe. Volví a ponerme una máscara para que nadie me tuviese lástima. Necesitaba amor.

Pasé una noche con un desconocido en busca de algo que no tenía. Caminamos y hablamos. Él quería a la mujer que pretendí ser desde que nos conocimos. Después encontré a alguien que creí que me curaría, sin saber que estaba muy enferma para empezar algo. ¿Te diste cuenta de eso, verdad? Lloré por vos, y jugué a que no sentía nada cuando en realidad me había ilusionado bastante contigo.

Desde finales del verano pretendo ser personajes para disimular que me había perdido a mi misma. Demoré en escribir acá porque en este lugar no miento. Esta entrada me está quedando larga porque la escribo de un tirón. No quiero editar. Si estás leyendo esto, es lo que siento. Fui al médico a curarme. Bah, me mandaron. Tomé SOMA. Tomo SOMA. Voy a seguir tomando SOMA. Estoy enferma, me dijeron. 

Algunos jugamos con cosas que son serias cuando no sabemos lo que son en realidad. No digo la palabra porque no me parece que sea así. Decirla es reconocerlo. Aún no estoy lista para eso.

Yo soy Patty. Soy así. Me volví a enamorar de mi. Quizá podría querer a alguien más. Por ahora sólo deseo estar curada. Es lo único que me interesa. Jugar no es divertido cuando no podés salirte del juego.

Gracias a los que estuvieron para ayudar. Gracias María, aunque no sabés lo que es un blog ni facebook. Gracias a los que estuvieron sin saberlo. Gracias mamá por todo. Perdón a todos.

Me puse triste otra vez. Es verdad, no estoy completamente curada. 

6 comentarios:

Pepitos dijo...

Sentir el cambio y darse cuenta que se esta mejor es un gran paso hacia el bienestar.
Me alegra mucho verte así paty, te conozco desde hace bastante tiempo y me pone muy contento que estés superando la tormenta, pronto llegara la calma y todo sera renovado.
Seguí en este proceso y contá conmigo cuando necesites de alguien.
Un beso grande pat ^^

Patty dijo...

Después de escribir esta entrada pensé: "nadie va a leerla tan rápido porque hace mucho que no actualizo. De última puedo editar o borrar todo". Me ganaste y apenas cambié dos palabras y la letra del inicio que tenía un color raro.

Vos sos una de esas dos personas que sabe. Aunque te agradeciera hasta el fin de los tiempos todo lo que has hecho por mi no alcanzaría.

Besos.

Oscar W dijo...

Yo no te voy a decir ninguna palabra de aliento porque no me parece importante, sólo te digo que descubriste algo importante sobre la vida (que apesta y duele, sí) pero que si lo superaste y seguiste adelante también te habrás dado cuenta de otra cosa: no apesta ni duele todo el tiempo, siempre hay un amigo que te tiende una mano cuando lo necesitás y aunque las cosas no siempre salgan como uno quiere, se puede hacer algo con los escombros y a veces es mejor que la porquería que se derrumbó. Ah! Y cuando sos más grande es más divertido; a mí no me habían dicho eso.. jaja.. en serio, está bueno!
Besos, Patty.

Patty dijo...

¡Decime una palabra de aliento, Oscar! Dale, ¿mirá si me tiro de un edificio o algo?

Que la vida tiene cosas que no son lindas lo descubrí hace mucho tiempo, y lloré mares más de una vez por ese motivo. Ahora... en realidad no descubrí nada nuevo, porque (según yo) no me pasó algo específico, pero como que yo no funcionaba bien. Dos amigos estuvieron, y amigos nuevos que no sabían que pasaba, también hicieron un trabajo muy importante.

No es más divertido. Hasta ahora, cuanto más grandes, las cosas buenas y malas que me suceden son cada vez más grandes. Se incrementa lo malo que puede ser lo malo, y lo espectacularmente genial y sorpresivo que puede ser lo bueno. Si, hoy estoy en mis días buenos.

Besos para vos.

Oscar W dijo...

No, de ninguna manera. Creo que las palabras de aliento no son sinceras y nadie puede convencerte de que la vida vale la pena; te recomendé no tirarte del edificio porque siempre hay tiempo para hacerlo, pero si querés hacerlo, allá vos.
Cuando sos más grande todo apesta como siempre, la diferencia es que vos sos la que tiene que hacerse cargo de ello. Eso es lo que está bueno.
Esto es una especie de autoayuda muy retorcida si la leés de la manera adecuada.. jaja.. besote, gracias por los comentarios!

Patty dijo...

Las palabras alentadoras, alguien que esté contigo cuando sufrís, alguien que sufre contigo, etc, son cosas que se valoran cuando se necesitan. A un suicida en potencia no le podés decir que se mate, porque lo hace. O que haga cosas que no debe si tiene ganas, porque podría hacerlas y arrepentirse el resto de sus días.

A veces las cosas terribles no tienen solución, y uno no puede hacerse cargo por más que lo desee con toda el alma. Este comentario termina acá porque en realidad hay cosas que pasan y no tienen solución... Fijate, te contesto más de un mes después.