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lunes, 10 de diciembre de 2012

Diciembre

Mis títulos están empeorando, al igual que mi frecuencia en el blog. Me hago autopromesas de la fecha en que voy a volver y nos las cumplo. Son las 1.12 am del lunes 10 de diciembre.

¿Cómo estoy? Bien. En este instante vivo un momento emo porque una conversación telefónica hizo que revisara algunos aspectos de mi vida, pero estoy bien. Vine acá para distraerme.

ESTOY BIEN, ESTOY BIEN, ESTOY BIEN. Tengo un trabajo hermoso, tengo amigos que me quieren, ella está bien. Creo. Hoy me dijo algo. Es como si adivinara... Es muy difícil estar bien cuando uno sabe que ciertas cosas no se van a recuperar nunca, que no se puede volver al estado anterior de completa ignorancia sobre temas re jodidos. Reconocer que la vida cambió por completo, y que todo va a ser distinto para siempre. Supongo que no escribo para no hacer esto que estoy haciendo ahora: decir algo sobre un tema que trato con todo mi corazón de pensar lo menos posible porque yo tengo que estar bien. Hace tiempo dije que una de las cosas más difíciles que  había hecho era no llorar para demostrar que estaba bien. Me salió el tiro por la culata en esa ocasión. Ella me dijo que parecía que no me importaba, cuando no era cierto. Ahora hago lo mismo, pero de otra forma. Lo hago tan inconcientemente, que me enfermé por dentro, y todo mi ser estaba en la oscuridad. Pensé cosas... ta, no importa.

El otro día le pasé la dirección de mi blog a alguien. Fue muy raro. Lo hice sin pensar, porque yo soy este blog. Yo soy lo que está acá, aunque visto de otra forma. Leí por arriba lo que decía el blog y fue recontra raro. No sé si la persona a la que le pasé la dirección del blog lo leyó. Me dió un motivo tonto por el que no iba a hacerlo y quiero convencerme. O no. Es del tipo de cosas que no sabés si querés que pase o no. Perdón por escribir largo pero tengo la necesidad de hacerlo.

Estoy bien. Tengo que decirlo muchas veces para sentir que es cierto. Este es el semestre que peor me fue en mis estudios. Es todo un logro haber fracasado de esa forma. Reconocer que no puedo todo, y que tengo que estar bien para que en mi vida todo funcione. El sábado fui a una despedida de fin de año, eramos diez. Todos contaron que cosas buenas y malas les habían pasado este año. Me tocó a mi. Era la última. Dije  que este había sido el peor año de mi vida y me puse a llorar. Estoy muy bien, si señor. El profe que estaba a mi lado, me dijo cuando volví: "yo sabía que lo tuyo era todo una coraza". Ja. Estúpido. Me podría haber seguido durando si no fuera por la pregunta de mierda que me tocó, y por lo que el mismo había contado segundos antes que me sensibilizó. Tarado...

"Alguien" apenas me conoce. Le dije que era lo más lindo que me había pasado este año y sé que me pasé. Como cuando le dije que lo quería por mensaje de texto o planeamos hacer una locura juntos la segunda vez que salimos, que aún no sé como decirle a mis padres... Si le dediqué entradas a imbéciles que me hicieron sentir recontra mal, te puedo dedicar una a vos que me robaste sonrisas desde que te conozco, y sos capaz de recordar las cosas que te cuento, aunque te hable por horas sin parar de un montón de temas. Debe ser que estoy medio sensible ahora. Este año estuve cansada muchas veces. No sé si este blog volverá a ser lo que fue algún día. Espero, que al igual que quiero que pase conmigo, se transforme  y seamos algo lindo, aunque diferente. No se puede volver el tiempo atrás, pero podemos vivir la vida luchando constantemente para alcanzar algunos segundos de completa felicidad.

Todos sabemos que las cosas nunca más en la vida van a estar bien, pero el chiste está en seguir intentando, aunque te duela, o hagas las cosas mal.

A las personas no deberían pasarles cosas malas.

¿Qué tan bien estoy si cada vez que pienso, no estoy tan bien? Me engaño ocupando mi mente. Así será por los siglos de los siglos. Amén.