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miércoles, 26 de noviembre de 2008

El poder mágico de las palabras.




Antes creía que sólo las personas sensibles, las que gustaban de la escritura, los soñadores, los locos y demás personas poco usuales eran las que se veían afectadas por este mal. Afortunadamente, descubrí que no es así. Cuando el hechizo es poderoso, cuando se hace correctamente, son pocos los que pueden evitar caer bajo el poder mágico de las palabras.

La personas están dispuestas a dejarse maravillar. Es más, quieren hacerlo. Es hermoso saber que alguien te quiere y desea abrir su corazón y mostrarte sus verdaderos sentimientos. Es uno de los regalos mejores regalos que se pueden recibir.

Las palabras no tienen que ser directas. "Te quiero", muchas veces dice menos que "quería saber cómo estabas" o "hace tiempo que no sé nada de vos". Esas palabras tímidas, que no dicen nada y al mismo tiempo lo dicen todo, son las que cuentan. Son oraciones que uno no sabe cómo serán recibidas, pero que están escritas con tanto sentimiento, que el amor consigue viajar a través de ellas.

Las palabras también pueden herir. Pueden producir mucho odio o tristeza... Hoy no deseo hablar sobre eso. La vida es demasiado corta para darle importancia a lo desagradable.

La belleza está ahí, en los detalles. En esas palabras que escriben los amigos.

Gracias. A todos aquellos que escribiéndome, me demostraron su cariño.

sábado, 22 de noviembre de 2008

¡Oh, amado mio!


Lo conocí gracias a la Enciclopedia Encarta. Escuché "mientras se siente que se ríe el alma/sin que los labios rían" y me enfermé de amor. Una gran amiga cometió un crimen para remediar mi mal: pidió prestado un libro que nunca fue ni será devuelto. "Rimas y declaraciones poéticas" de la Colección Austral.
Ah... cuantas veces mi adorado Gustavo Adolfo me acompañó a lo largo de estos años. Cuando me enamoro, sus poemas expresan con gran exactitud mis emociones. Cuando sufro por amor, el me demuestra cuánto a sufrido y lloramos juntos nuestro desengaño. Cuando la vida me defrauda o el peso de la mortalidad me abruma, él está ahí para hablarme a través de sus hermosos versos.
Tengo otro libro de Bécquer. Las rimas se encuentran en otro orden y contiene varias leyendas. Algunas son muy buenas...
Sin embargo... Sin embargo a mi me gustan sus rimas. Todas y cada una. Con el correr de los años, según mi estado espiritual, mi favorita va cambiando. En fin... a él lo amo. Fue mi amor a primera leída.
Ni siquiera puedo contar las veces que leí sus rimas. Son sublimes.


"¡No me admiró tu olvido! Aunque, de un día,

me admiró tu cariño mucho más;

porque lo que hay en mi que vale algo,

eso... ni lo pudiste sospechar"








"¿A qué me lo decís? Lo se; es mudable,

es altanera y vana y caprichosa;

antes que el sentimiento de su alma,

brotará el agua de la estéril roca.


Sé que en su corazón, nido de sierpes,

no hay fibra que al amor responda;

que es una estatua inanimada..., pero...

¡es tan hermosa!"






"Como en un libro abierto

leo de tus pupilas en el fondo.

¿A qué fingir el labio

risas que se desmienten con los ojos?


¡Llora! No te avergüences

de confesar que me quisiste un poco.

¡Llora! Nadie nos mira.

Ya ves: yo soy un hombre... y también lloro."







"De lo poco de vida que me resta,

diera con gusto los mejores años,

por saber lo que a otros

de mí has hablado.


Y esta vida mortal y, y de la eterna

lo que me toque, si me toca algo,

por saber lo que a solas

de mí has pensado."


Hay un par de rimas que también me gustan... pero llegan demasiado a mi corazón y no me animo a transcribirlas. Tal vez... algún día...

martes, 18 de noviembre de 2008

I don´t like the drugs but...



Metí las manos en los bolsillos en un vano intento por protegerlas del frío. Temblaba. Miré hacia arriba. El reloj del banco marcaba las veintitrés cincuenta.

Me encontraba bajo el único farol que alumbraba la plaza. Di unos cuantos pasos tratando de calmar la ansiedad que me invadía. Volví a mirar la hora. Cada minuto, cada segundo era eterno.
A lo lejos aulló un perro. Oí pasos. Le rogué a Dios que fuera él.

- ¿Hace mucho que esperás?- me dijo al acercarse.
- No, no. Recién llegué- me apresuré a contestar. Quise aparentar una calma que no poseía. El movimiento impaciente de mis manos me delataba.
- Tomá. Lo que me pediste- me dijo entregándome un paquetito-. Si necesitás más, ya sabés cómo ubicarme.

Le pagué, me guardé el paquetito en la campera y me fui corriendo a casa. Era todo lo que necesitaba. Ahora todo iba a estar bien. Unos cuantos gramos y volvería a ser yo mismo.

Hoy Roy Berocay, nos hizo una devolución a todos los que asistimos a su taller de escritura. Me dijo que escribo bien... (si estuviera en el MSN, agregaría una carita :-$, o sea, sonrojada). Por suerte, yo no me creo las mentiras que me dicen.

Eso que escribí al principio es una parte de un ejercicio que hice. Intento ser menos vergonzosa y publicar mis trabajos. El ejercicio constaba de escribir la misma situación, contada en primera y en tercera persona, cambiando el clima de la situación.



La plaza estaba repleta de gente que iba y venía. El sol se encontraba en su punto más alto. Juan caminaba inquieto alrededor de la fuente. Hacía quince minutos que esperaba a alguien. Se sentía incapaz de seguir soportando a esa multitud por más tiempo.

- ¿Hace mucho que esperás?- dijo una voz familiar a su espalda.
- No, no. Recién llegué- contestó apresuradamente Juan con tono despreocupado mientras sus manos se movían nerviosamente.
- Tomá. Lo que me pediste- dijo el otro entregándole un paquetito. Juan miró el papelito con desesperación. Al otro le avergonzaba esa mirada delatora-. Si necesitás más, ya sabés cómo ubicarme.

Juan le pagó y se alejó rápidamente manoseando el paquetito dentro del bolsillo de sus jeans. Transpiraba bajo el ardiente sol de enero. Deseaba con urgencia llegar a su casa. Con unos cuantos gramos, volvería a ser el mismo de siempre.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Es medio denso, pero la idea está buena.

Fragmento de la novela "Sobre héroes y tumbas" de Ernesto Sabato. (Me lo enviaron. No he leído a Sabato. Acepto recomendaciones sobre el mismo.)


RAZONES DEL CORAZÓN



Toda consideración abstracta, aunque se refiera a problemas humanos, no sirve para consolar a ningún hombre, para mitigar ninguna de las tristezas y angustias que puede sufrir un ser concreto de carne y hueso, un pobre ser con ojos que miran ansiosamente ( ¿ hacia qué o hacia quién? ), una criatura que sólo sobrevive por la esperanza. Porque felizmente el hombre no está sólo hecho de desesperación, sino de fe y de esperanza; no sólo de muerte sino también de anhelo de vida; tampoco únicamente de soledad sino de momentos de comunión y de amor. Si prevaleciese la desesperación, todos nos dejaríamos morir o nos mataríamos, y eso no es de ninguna manera lo que sucede. Esto demuestra la poca importancia de la razón, ya que no es razonable mantener esperanzas en este mundo en que vivimos. Nuestra razón, nuestra inteligencia, constantemente nos está probando que ese mundo es atroz: la razón es aniquiladora y conduce al escepticismo, al cinismo y finalmente a la aniquilación. Pero, por suerte, el hombre no es casi nunca un ser razonable, y por eso la esperanza renace una y otra vez en medio de las calamidades. Y este mismo renacer de algo tan descabellado, tan sutil y entrañablemente descabellado, tan desprovisto de todo fundamento es la prueba de que el hombre no es un ser racional. Y así, aunque los terremotos arrasan una vasta región de Japón o de Chile, ....... una guerra cruel y sin sentido para la inmensa mayoría de sus víctimas mutila y tortura, asesina y viola,....... a los sobrevivientes, los que asistieron, espantados e impotentes, a esas calamidades de la naturaleza o de los hombres, esos mismos seres que en aquellos momentos de desesperación pensaron que nunca más querrían vivir y que jamás reconstruirían sus vidas ni podrían reconstruirlas aunque lo quisieran, esos mismos hombres y mujeres, esos precarios seres humanos empiezan de nuevo, como hormiguitas tontas pero heroicas, a levantar su pequeño mundo de todos los días; mundo pequeño, es cierto, pero por eso más conmovedor.

De modo que no son las ideas las que salvan al mundo, no es el intelecto ni la razón, sino todo lo contrario; aquellas insensatas esperanzas de los hombres, su furia persistente para sobrevivir, su anhelo de respirar mientras sea posible, su pequeño, testarudo y grotesco heroísmo de todos lo días frente al infortunio.

Y si la angustia es la experiencia de la Nada, ¿ no sera la esperanza la prueba de un sentido oculto de la existencia, algo por lo cual vale la pena luchar ? Y siendo la esperanza más poderosa que la angustia, ya que siempre triunfa sobre ella, porque si no todos nos suicidaríamos, ¿ no sera que ese sentido oculto es más verdadero que la famosa nada?

Ernesto Sabato.


viernes, 14 de noviembre de 2008

Before and After

Antes era más fácil. Yo entraba al blog, escribía las primeras barbaridades que se me ocurrían y me quedaba contenta. Total, nadie iba a leerme. No sé como, algunos accedieron a este espacio. Seguía sin importarme que alguien que no me conocía me leyera. Luego, yo quise darme a conocer. Envié invitaciones y me promocioné por ahí. A partir de ese momento empezaron los problemas. Borré muchos posts. Si alguien los leyó, sabrá por qué motivos. Mis divagues ya habían volado demasiado alto. Esas cosas pertenecían a otro lugar. Seguí borrando cosas. Algunos posts semi interesantes han dejado de existir. Hace poco alguien me dijo que uno de esos le había gustado. La gente está más loca de lo que yo creía...

Tengo mil ideas en la cabeza. Un montón de temas sobre los que me gustaría escribir. Sin embargo... sin embargo me bloquee. Quizá quien me lea me juzgue y ... ay, cómo me pesa ese prejuicio. Así que hoy voy a dejar de lado todas esas pavadas. Hoy no me importa nada. Si no les gusta, se joden. Este es MY SPACE, digo, MY BLOGSPOT y yo hago lo que se me cante la regalada gana.

¡Cuánto me costó aprender que "before" significa antes y "after" después"!

Desde aquí le mando un saludo a mi profe de inglés, con la que durante tantos años he tenido un vinculo extraño. Las vueltas de la vida...

lunes, 10 de noviembre de 2008

Amo a esos chicos




Me gustan las películas de Tim Burton. Edward Scissorhands (El joven manos de tijera) es mi preferida.

Tim es un idolo. Hace películas espectaculares.

Se me ocurrió buscar en YouTube para ver que encontraba.

http://www.youtube.com/watch?v=ZH3R5ntFK3c

Ese es el link para poder disfrutar de un corto llamado "Vincent". Es genial. El chico se parece a mi...

(SI, para los que no se dieron cuenta, no pude colgar el video.)

martes, 4 de noviembre de 2008

Martes

Desde hace días estoy buscando algo lindo para publicar en el blog. Hoy lo encontré.

Me tomé el ómnibus tarde. Iba lleno. El calor ahí adentro era insoportable. La mujer que iba a mi lado hablando por celular no se corría hacia el fondo y la vieja que estaba en mi otro costado se empeñaba en rozar mi piel con su brazo y colocar su pie junto al mio. Me decidí y me fui hacia la parte trasera, antes de que se acabara mi paciencia. Se bajaron unos liceales y me senté. Al lado mio estaba una chica que todo el tiempo tuvo la boletera sobre sus piernas. No sé por qué... Tenía un bolso donde guardarla.

Sentí un ruido. Creí que provenía de afuera. Algunos pasajeros también oyeron lo mismo. El culpable era el hombre parado enfrente a mi. Estaba agarrado con una mano del pasamanos que esta cerca del techo mientras con la otra apretaba una latita de sprite light. Sonreí al ver tal prodigio. Si yo lo intentara, seguro me cortaría. Una mujer se dió vuelta a verlo pero no se rio. Algunos no aprecian los talentos ajenos.

Seguí en mi mundo, escuchando música que al parecer no pertenece al género que "corresponde". No importa, sigo investigando ese asunto.

Miro a la chica que esta a mi lado. En la mano tenía un san antonio. Era negro con manchitas anaranjadas y blancas. Parecía su mascota. Me dieron ganas de pedirle que me lo prestara un ratito. El bichito parecía contento. Me intrigaba saber si el animalito había entrado por la ventana o si ella lo había llevado. Miré la boletera de la muchacha. Tenía boletos verdes, así que andaría entre los 15 y 18 años. La foto no parecía suya. Tenía un pañuelo verde a modo de vincha.

Se acercaba mi parada y me bajé, sin preguntar nada.

Tuve teorico de matemática. El ómnibus había demorado mucho y llegué veinte minutos tarde. Cristina me había guardado un lugar. No debería sentarme con ella. Las dos hablamos mucho y ahora se nos dió por reirnos en clase. Tememos que nos echen. Por suerte quedan tres semanas.

Salgo y me voy corriendo para mi talller de escritura. Llegué en hora. Sólo estaba mi profesor, Roy Berocay, y Victor, un chico extraño.

Roy Berocay es uno de mis dos escritores infantiles preferidos. Elsa Bornemman también me gusta/gustaba mucho. Cuando era niña y preadolescente leía sus libros (junto con los de Poe o algun otro que tuviera la suerte de caer en mis manos).

Hoy me animé. Le pedí que me firmara mis libros del sapo Ruperto. Me dijo que sí.

¡Roy Berocay me autografió sus libros y me escribió una dedicatoria!

Un sueño hecho realidad.

Esto, mis estimados lectores, es algo lindo.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Poetry

Estrofas


Morir como el crepúsculo quisiera

o como el rayo de expirante día

¡Oh muerte dulce! ¡Mi sepulcro fuera

el hondo seno de la mar bravía!



Morir quisiera cruel risueña estrella,

que el alba cubre de dorado velo;

morir quisiera sin dolor, como ella

y sepultarme en el radiante cielo.



Morir quisiera cual la esencia grata

que vierte el cáliz que la brisa mece,

que por el aire sube y se dilata

como el incienso que al señor se ofrece.



Tu muerte anhelo, límpido rocío,

que el alba absorbe con su rato ardiente;

así inhalara Dios del pecho mío

mi vida, cual la tuya el sol naciente.



Morir quisiera como triste nota

que entre las cuerdas del laúd resuena;

muere en la tierra y en el cielo brota,

y en el seno de Dios mística suena.



Más no te extinguirás como la estrella,

no morirás como la luz del día,

ni como el llanto de la aurora bella,

ni cual gata flor que el campo cría.



Acabarás vertiendo amargo llanto,

enflaquecido por crüel tormento:

Natura sólo muere sin quebranto;

el hombre con dolor rinde el aliento.


Jorge Herwegh.


Estos versos los encontré en un tomo de "El tesoro de la juventud". El mérito es haberlo copiado para que no se pierda. Espero que porque me gusten cosas como estas no me esté creando fama de suicida, ya que con la de "asesina en potencia" tengo suficiente. Recuerden que Stephen King todavía no mató a nadie e hizo la plata escribiendo historias muy sangrientas.


En fin, solo quiero que no se muera un poema.